NUEVOS REPORTAJES
Hoy voy a colocar un reportaje sobre nuestra estrella, el Sol, este artículo apareció publico en el número 2 de la revista Newton-Siglo XXI, allá por el verano del 98.
Y la gigante roja se tragará la roca sobre la que vivimos
La última hora del planeta Tierra está marcada: durante 5.000 millones de años continuará girando alrededor del Sol, para después caer en un lento movimiento en espiral alrededor de la estrella roja dilatada.
En el Universo, la única prueba que restará de su existencia y de nuestro paso como hombres serán, probablemente, los transbordadores espaciales que vaguen por la Vía Láctea, los viejos mensajes por radio que continuarán su viaje por el espacio interestelar y lo poco que consigamos llevar al cosmos de nuestra minúscula roca. La evolución de la vida del Sol determinará la vida de nuestro planeta. Surgida, como el resto de estrellas, de la condensación de materia interestelar, su luz explotará por la reacción termonuclear que convierte el hidrógeno en helio. Actualmente, el astro rey se encuentra a mitad de camino en su recorrido vital, con 5.000 millones de años a sus espaldas y otros tantos en perspectiva.
La vida de las estrellas queda determinada por su masa, entendiendo por vida el periodo más o menos estable de luminosidad. Una etapa larga pero también transitoria porque el mismo proceso de fusión nuclear que determinó su pirotécnica existencia se volverá contra ella provocando profundas transformaciones. Una vez finalizada la combustión del hidrógeno, el corazón agitado de la estrella se tornará muy pesado y el colapso del núcleo elevará la temperatura lo suficiente como para iniciar una nueva fase de reacciones nucleares. Una actividad en la que ya no estará implicado el hidrógeno, sino el helio. ¿Estaremos entonces frente al mito del Fénix, frente a un Sol que surge de sus propias cenizas? La respuesta es no, porque la fusión nuclear del helio provocará la combustión de la corteza y la capa superficial de la estrella tenderá a dilatarse y a enfriarse. Llegado ese momento, el Sol se transformará en una gigante roja, sin perder su condición de estrella, pero con una naturaleza muy distinta. La gigante roja dejará de ser la infatigable compañera del planeta Tierra. Cuando el Sol empiece su dilatación, la atmósfera terrestre se transformará en plasma (un gas muy caliente e ionizado) y terminará expandiéndose en el espacio exterior. Deshidratado, privado de su soplo vital, el cuerpo duro seguirá girando cada vez más desolado hasta que el gas que rodea la capa superficial dilatada de la gigante roja actúe como freno. Después, tras perder poco a poco la energía del movimiento de revolución, la Tierra terminará por precipitarse en la nada. Pero nunca sabremos lo que le pasará a esta piedrecita engullida por su propio astro de gigantescas dimensiones.
El Sol terminará por consumir todo el helio y desaparecer. Y así, mientras el núcleo se transformará en una enana blanca, la capa exterior se dispersará en el espacio hasta formar una nebulosa planetaria formada de polvo y gas, capaz de dejar tras de si haces de luz, ¿Acabarán los fragmentos del planeta convertidos en polvo errante en el espacio?.
Aquí pongo algunas fotos de nuestro astro rey:
Hasta mañana amigos, no dudar en comentar estas interesantes noticias.
Desde esta apartada orilla un saludo.
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